| Página 1 de 2 1 2 sig> |
|
 |
|
|
Artículos relacionados
|
 |
|
Califica
¿Recomiendas este
artículo a otr@s lector@s?
1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí |
|
|
No van a adivinar, ¡mejor pídelo!
Psic. Blanca Almeida Dingler

Consulta mis servicios Cotidianamente se nos presentan situaciones que debemos solucionar algunas de ellas se encuentran fuera de nuestro marco de acción. Me refiero a las situaciones que intentamos resolver esperando que la otra parte haga o diga lo que estamos pensando. Dichas situaciones nunca se satisfarán ya que nadie puede adivinar nuestro pensamiento e intenciones.
No podemos forzar a alguien que piensa o diga lo que nosotros queremos. Aunque nos rompamos la cabeza ideando diferentes estrategias no funciona. Aquello que piensas lo sabes SOLAMENTE TÚ. Habrá por ahí gente que sepa leer el pensamiento, tal vez uno en un millón, pero los seres comunes como ustedes y yo no tenemos esta habilidad. Tomando esto en consideración, a menudo nos vemos enredadas en situaciones que nos enojan, desilusionan, abochornan, decepcionan, etc. Por ejemplo: Empieza a llover y no traemos chamarra. Vemos que nuestro pareja, novio, amante u amigo, si trae chamarra. Entonces creemos que en cualquier momento él, se va a quitar la chamarra para darnos cobijo. Y ahí estamos esperando que esto suceda y, nada de nada. Acto seguido nuestro pensamiento se va por otra línea, y pensamos, “Bueno pues que espera, ¿que no ve que me estoy mojando? Voy a temblar a propósito para que él reaccione.” Y así continuamos y comenzamos a enojarnos y a pensar “De verdad se pasa, ¡es un grosero!” Pero, ¡abusadas!, él no puede leer nuestro pensamiento ¿Saben cómo se pueden ahorrar un gran disgusto que solo es suyo y de nadie mas? Díganle lo que desean. Se resuelve así: Juan, ¿me puedes prestar tu chamarra, por favor? Y Santo remedio. Podemos seguir la velada contentas. Si resulta tan fácil, ¿por qué callamos? preguntarán ustedes.
|