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¿De quién nos enamoramos?
Psic. Gabriela González H.

Mucho antes que el flechazo se de, el inconsciente sabe ya que de esa persona hemos de enamorarnos Sigmund Freud El enamoramiento desde siempre ha sido un tema inquietante para la humanidad, no en vano filósofos y científicos han pretendido encontrar una explicación a ese sentimiento. En la cultura oriental por ejemplo, el enamoramiento fue representado por cupido, como un adolescente de extraordinaria e irresistible belleza, de apariencia inocente, carente de malicia; a la vez irreverente, dado al hedonismo y por lo mismo irresponsable e inconsciente.
Una vez que cupido te ha flechado nadie será capaz de resistirse al encanto del enamoramiento. Para los griegos, concretamente Platón, se hace referencia al hombre de 4 extremidades y 2 cabezas, que por su soberbia, al querer ser como los dioses, fue separado por Zeus en dos mitades que han sido condenadas a buscarse mutuamente, por eso cuando se encuentran la atracción es tan intensa y la separación tan amenazante. Así pues, la necesidad de entender al amor ha dado fuerza a estos mitos de tal forma que han quedado en el inconsciente colectivo casi como realidades, verdades reveladas, manifestándose de muchas maneras a través de nuestra cultura, con creencias como la de “la media naranja”, “el príncipe azul”, “hasta que la muerte nos separe”, y una larga fila de etcéteras. Desde el punto de vista científico el enamoramiento es entendido como un estado de confusión mental; ocurre sin que la persona sepa lo que pasó, se siente sometida ante extrañas fuerzas que lo gobiernan, únicamente se percata que este poder influye en todos sus actos, que ocupa sus pensamientos, y modifica sus sentimientos, que cambia la percepción del mundo y de sí misma, es pues un fenómeno psíquico que altera la voluntad y la conciencia. Es sin embargo, un estado psíquico transitorio que después de un lapso deja de existir, puede ir desde unas cuantas semanas, hasta llegar a varios años. Al desvanecerse la ilusión que acompaña al enamoramiento deja al desnudo una realidad que en ocasiones dista mucho de lo que prometía ser, el-la compañer@.
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