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28. Agosto 2008

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Productos light, sin fórmulas mágicas

Consumer.es

La lectura de las etiquetas es fundamental para el consumidor porque algunos de ellos no son tan “light” como intentan parecer.

El consumo de productos light se ha incrementado en los últimos años y ésta tendencia parece no tener freno, debido a la mayor preocupación que los consumidores mostramos por nuestra salud y apariencia física. Según datos procedentes de la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares de 2003, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), alrededor de un 6% de las personas entrevistadas afirmó adquirir estos productos para mantener la línea o mejorar la salud, en particular las mujeres.

¿Qué es un producto light?

E es aquel cuyo aporte es al menos un 30% más bajo que el de su alimento de referencia, es decir, el mismo alimento pero en su versión natural. La reducción energética se consigue disminuyendo la cantidad o sustituyendo los azúcares o las grasas por otros componentes menos calóricos.

¿Son realmente útiles o necesarios?

En personas que se encuentran en buenas condiciones de salud no está justificado recurrir a este tipo de productos, si bien se consideran adecuados para quienes deben limitar el aporte energético de su alimentación o la cantidad de grasas y/o azúcares, debido a que sufren algún trastorno o enfermedad.

Aclarando conceptos importantes

Los productos light no son adelgazantes El hecho de que aparezca en los envases la palabra, o “sin azúcar añadido”, o “bajo en grasas” o similares, no significa que sean adelgazantes. Es verdad que su aporte calórico es inferior respecto a los alimentos a los que imitan, pero algunos de ellos contienen grasas y azúcares en cantidades significativas. Tal es el caso de la mayonesa, los quesitos o el paté, alimentos ricos en grasa por naturaleza, aun tratándose de sus versiones ligeras.

Esto se traduce en que el consumidor que hace uso de estos productos debe moderar de igual modo la cantidad o ración. De no ser así, sus efectos resultan contrarios a lo que se busca, produciendo incluso aumentos de peso. Para tener una idea más clara, una cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa convencional contiene unas 100 calorías y unos 10 gramos de grasa, mientras que la versión light aporta en torno a 50 calorías y 5 gramos de grasa. Por tanto, si la persona cae en el error de que por ser un producto light puede tomar el doble o mayor cantidad, al final estará consumiendo las mismas calorías y gramos de grasa que si se tratara de la mayonesa convencional. 

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