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Aceite de oliva y salud cardiovascular
Consumer.es
Jordi Montaner El 2006 llega plagado de buenos propósitos. Lamentablemente muchos de ellos se quedan en el camino a los tres meses de haberlos prometido. Pero tal vez uno, que valga la pena sostener, es el de la búsqueda de la salud física. Iniciativa que por cierto no debe ser histérica ni obsesiva, sino basada en el sano principio del equilibrio y del amor por una misma. ¿Qué te parece si comenzamos con pequeñas metas para este fin? Nuestros amigos de Consumer, nos regalan información que te puede resultar valiosa para conocer lo que consumes. ¡Buen provecho!
*** La presencia de fenoles en el aceite de oliva confiere a este alimento propiedades potencialmente beneficiosas para el corazón Los fenoles contenidos en el aceite de oliva han demostrado ser beneficiosos para el corazón, motor del organismo. No obstante, este beneficio se pierde con el refinamiento. Estudios recientes han evidenciado que los aceites que han perdido fenoles en los procesos de refinamiento no aportan ningún beneficio. Como es de esperar, las investigaciones más avanzadas sobre el aceite de oliva tienen lugar en países mediterráneos, y la que hace referencia a los fenoles procede del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Recientes estudios destacan los beneficios para la salud del aceite de oliva
Cuando los epidemiólogos constataron que los países mediterráneos podían alardear de unas tasas de enfermedad cardiovascular sensiblemente más bajas que las del resto de Europa o Norteamérica recurrieron a la dieta como justificación. De este modo, la dieta mediterránea fue encumbrada a finales del siglo pasado como la mejor referencia para una dieta sana que protegía frente a las cardiopatías. Se habló de una proporción adecuada de nutrientes en sus recetas, de las virtudes del consumo de pescado azul, muchas frutas y hortalizas, vino tinto y, sobre todo, aceite de oliva. Además, se subrayó que los ácidos grasos del aceite de oliva permitían un descenso de los niveles de colesterol LDL (malo) en la sangre, toda vez que aumentaban los de colesterol HDL (bueno); pero los investigadores cordobeses inauguran ahora una nueva hipótesis: puede que el beneficio del aceite de oliva no resida tanto en sus ácidos grasos como en sus polifenoles.
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