Este tema siempre resulta interesante, especialmente si consideramos que la mayor parte del tiempo del día estamos en la oficina, en convivencia con hombres con los que potencialmente podríamos involucrarnos. Hasta el momento, las experiencias que conocemos arrojan un saldo negativo, por tanto, seguir reflexionando sobre el tema, es parte de nuestra propio camino de crecimiento.
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Si usted es patrón o empleada no importa. La última cosa en el mundo que debería hacer es enredarse sexualmente con alguien con quien trabaje. Realmente puede ser terrible. El negocio es una red de poder: esa trama se altera totalmente cuando entra el sexo, dándole poder a quien no le corresponde y visceversa. El sexo altera la estructura de poder. La relación sexual siempre resulta de la necesidad, y cuando esa necesidad queda satisfecha uno ha perdido poder.
Si en su empresa hay sexo entre empleados, usted tiene un problema. Si el que tiene sexo es usted, por más que al momento salga ganando, la empresa pierde, y está amenazando su sustento y el de su familia.
Muchas veces las relaciones sexuales en el trabajo se deben a patológicos vínculos laborales o visceversa. Busque las cosas en sus lugares. El negocio no es para eso. Nunca más puede recuperarse uno de esas situaciones. No se tiente, aclare las cosas desde el principio: eso será suficiente.
Uno ni siquiera necesita actuar sobre la base sus sentimientos sexuales para que se produzca la pérdida de poder. Todo lo que tiene que hacer es manifestar su necesitad sexual de otra persona, y ya habrá perdido.
Si se permite enamorarse de alguien que trabaja a sus órdenes, está dando a esa persona control sobre usted. Quienes tienen un poco de inteligencia rechazarán sus manifestaciones. Los que son crueles llevarán de la nariz de un lado a otro. En poco tiempo perderá el respeto hacia usted mismo por haberse colocado en semejante situación precaria.
Una vez que se han tenido relaciones sexuales con alguien de la oficina, las reglas de juego cambian completamente. Los hombres que usan a sus empleadas como un harem personal están viviendo tiempo prestado. Una reputación de promiscuidad sexual siempre produce una falta de respeto en la oficina y en los negocios.