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Lic. Valeria Rubio Márquez
Llegando a una cierta etapa de la vida, casi todas comenzamos a hacerle el feo al pan, y en los extremos llegamos a sacarlo completamente de nuestra dieta diaria, pues sobre él se han levantado mucho mitos. Hoy vamos a hablar del tan vilipendiado pan nuestro de cada día.

Los y las nutriólogas reconocemos que una dieta recomendable debe ser completa (que incluya todos los grupos de alimentos), equilibrada (que los alimentos se consuman en cantidades apropiadas para cada grupo de edad) e higiénica (segura). Para que la dieta sea completa debe incluirse por lo menos un alimento de cada uno de los tres principales grupos: Cereales y tubérculos: pan, tortillas, pastas, galletas, etc.
Verduras y frutas: manzana, pera, melón, espinaca, lechuga, brócoli, etc.
L eguminosas y alimentos de origen animal: carne, pollo, pescado, queso, frijoles, lentejas, etc.
La base de toda dieta humana, es decir, de toda alimentación, está en los cereales y sus derivados (como el pan) y los vegetales frescos, pues aportan la mayor parte de la energía de la dieta y buena parte de proteína, fibra, vitaminas y minerales. A las gramíneas como el trigo, el maíz o la avena, entre otras, se les conoce también como "cereales" en alusión a Ceres, la diosa griega de las cosechas.
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