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Lic. Valeria Rubio Márquez
Cuando oímos la palabra "dieta", inmediatamente la identificamos con un régimen alimenticio para bajar de peso.
Sin embargo, existen muchas personas cuyo problema es la dificultad para subir algunos kilos, pues por tener un metabolismo sumamente acelerado conservan un peso muy por debajo del que su cuerpo requiere. Se trata de personas muy delgadas y en ocasiones con síntomas de desgano, sueño, dolor de cabeza, irritabilidad, caída de cabello y palidez en la piel, entre otros.
Subir de peso es aún más difícil que bajarlo, debido a que éste tipo de organismos quema una gran cantidad de calorías. Aunque su consumo de alimentos es por lo general elevado, no es suficiente para cubrir las demandas del cuerpo; así, van utilizando la grasa de reserva como fuente de energía (grasa), quemándola poco a poco, con la consecuente pérdida de peso, en ocasiones indeseable. Un punto esencial es que este tipo de personas debe vigilar estrictamente la cantidad y tipo de alimentos que consume en un día, incrementándolo poco a poco. Una buena idea es hacer un recuento de los alimentos que ingiere en un día, e ir aumentando de media a dos raciones diarias de los mismos alimentos. De inicio no se recomienda comer mucho en cantidad, ya que el estómago no está acostumbrado a cantidades excedentes de alimento y se presenta sensación de plenitud muy pronto. Existen alimentos que por su alto contenido energético y poco volumen ayudan a subir de peso poco a poco. Estos alimentos son, por ejemplo, los que se consideran dentro del grupo de las grasas: un gramo de grasa aporta nueve calorías, en comparación con un gramo de proteína o carbohidratos, cuyo aporte es de cuatro calorías por gramo (menos de la mitad).
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