| Página 1 de 2 1 2 sig> |
|
 |
|
 |
|
Califica
¿Recomiendas este
artículo a otr@s lector@s?
1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí |
|
|
Gabriela Noriega
Significativamente más mujeres que hombres buscan tratamiento para la depresión y otros desórdenes del carácter. Esta mayor incidencia sugiere que los cambios hormonales aumentan la susceptibilidad de nuestro género; el 33% de mujeres experimenta un episodio depresivo mayor en su vida. ¿Tú lo has sentido?

De acuerdo con investigaciones, tres circunstancias parecen crear riesgo elevado para el desarrollo de la depresión: el momento premenstrual, el posparto y la menopausia. La llamada “Investigación Dalton” fue la primera en identificar las bases fisiológicas del síndrome premenstrual, concluyendo que las alteraciones en el balance hormonal pueden provocar cambios profundos en el carácter. Ahora se sabe que las hormonas sexuales tienen un efecto significativo sobre el sistema nervioso: estrógenos y testosterona tienden a tener un efecto estimulante, mientras que la progesterona produce un efecto sedante. Debido a esto se observa que la menopausia es un momento en que las mujeres frecuentemente presentan depresión. De hecho, un estudio reportó que el 80% de las mujeres perimenopáusicas desarrollan alteraciones del carácter. Aunque esto tiene sus razones de base hormonal, también es importantísimo considerar el aspecto anímico por el que pueden estar pasando. Los estudios confirman que el estado nutricional juega un papel significativo en varios tipos de depresión:
Los niveles de vitamina B6 están frecuentemente bajos en pacientes deprimidos, así como en mujeres que toman anticonceptivos orales y otro tipo de estrógenos. Esta vitamina es esencial para la conversión de triptofano a serotonina (muchos de los antidepresivos como el prozac y el paxil actúan, en parte, favoreciendo la disponibilidad de la serotonina). La vitamina B12 y el ácido fólico son dos nutrimentos que juegan un papel crucial en el mantenimiento de la salud del sistema nervioso. La investigación indica que los niveles bajos de cualquiera de ellas pueden causar depresión. Está bien establecido que las deficiencias de B12 contribuyen a la aparición de una larga lista de alteraciones psiquiátricas. Trabajando juntos, la B12 y el ácido fólico, proveen materiales que inician la síntesis de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores integrales para que el organismo pueda regular el carácter. Un componente al que se presta poca atención respecto a una función cerebral óptima es la salud de las membranas celulares. Los bajos niveles de fosfatilserina se han asociado con depresión y un descenso en las funciones cognitivas en personas mayores. La fosfatilserina es un componente de las membranas celulares en todo el cuerpo; ayuda a mantener su integridad y fluidez, y se encuentra en altas concentraciones en el cerebro, donde es vital. Las membranas bien hidratadas y sanas facilitan la comunicación intracelular dentro del cerebro, permitiendo a los nutrientes y neurotransmisores ser transportados más fácilmente hacia dentro y fuera de las células. La capacidad del cerebro para sintetizar cantidades adecuadas de fosfatilserina puede alterarse por una ingesta deficiente de nutrimentos como los ácidos grasos omega 3, el ácido fólico y la vitamina B12. Baja libido... y alta libido La disminución del deseo sexual o libido es un problema común y un asunto complejo con muchos factores contribuyentes. Los cambios en la vida sexual y la satisfacción pueden tener factores múltiples, incluyendo aspectos físicos así como mentales y emocionales. Aproximadamente un tercio de las mujeres de más de 50 años reporta una disminución en el deseo sexual. Esto se equipara, sin embargo, con un número igual de mujeres que reportan una mejoría en el deseo. Las mujeres relacionan esta mejoría del deseo y satisfacción sexual a una mayor privacidad en casa, más tiempo disponible para desarrollarse íntimamente y una disminución de factores relacionados con el embarazo y la misma menstruación.
|