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Gabriela Noriega

Aunque no soy especialista en psicología, mi experiencia en la consulta de Nutrición me ha llevado a concluir que, en términos generales, no se sigue una dieta (o se sigue solo por una temporada) por 3 razones básicas: 1. Porque implica tomar una decisión (bajar de peso -pese a todo y a todos-) y aferrarse a ella 2. Porque tomar esa decisión implica moderar el consumo de cierto tipo de alimentos (que generalmente son, por un lado, los que más nos gustan, y por el otro, la base del problema)
3. Porque de forma inconsciente es fácil caer en el supuesto de que es más fácil evitar o eludir el problema, que asumir una nueva elección: retomar la dieta y retomar las riendas de nuestra vida Cuando finalmente, aunque después de varios intentos fallidos, llegó nuevamente la intención para DEFINITIVAMENTE BAJAR DE PESO (sin excusas ni pretextos), el primer paso (para evitar más decepciones futuras) es preguntarte: ¿Qué fue lo que te llevó a ese sobrepeso? ¿Qué fue lo que te llevó a romper tu compromiso la última vez? El segundo paso en este momento crucial es que te acerques a alguien con experiencia en el área, y que manejes tu problema de forma seria a través de un tratamiento personalizado en el que es preciso asesorarte integralmente, en lugar de irte por el camino fácil de las pastillas y dietas de moda que pueden deteriorar tu salud y revertir o empeorar el problema del sobrepeso a la larga. Cuando una persona con sobrepeso finalmente se ha decidido a pedir ayuda profesional, es necesario considerar que la pérdida de peso es un proceso, no solo lento, sino cíclico.
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