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Transfórmate de víctima en guerrera
Verónica Díaz Rodríguez
La inseguridad citadina ha convertido a los taxis y microbuses en unidades de alto riesgo para las mujeres que mensualmente, en un promedio de 16, han sido violentadas en ellos. Pero desde un pequeño spray hasta el llamado sexto sentido pueden ser armas para evitar una agresión. Entérate cómo.

La historia de Martha pudo ser la misma de cualquier víctima sexual, pero poseía un as bajo la manga. Abordó un taxi en los límites de Polanco y cuando, a pesar de sus protestas, el agresor potencial se desvió arbitrariamente hacia la colonia Anáhuac, ella destapó su pluma-spray y lanzó sobre el rostro del malhechor un concentrado de chile habanero que contiene 200 millones de unidades de calor. Entonces Martha abrió la portezuela, salió y se alejó calmosamente. Por su parte, Yasmín cuenta que, ya a bordo de un taxi, comenzó a sentir en el estómago esa sensación inconfundible de miedo al darse cuenta de que el taxista no llevaba a la vista ninguno de sus documentos (tarjetón, identificación personal), vaya, ni siquiera llevaba taxímetro; le había dicho que le cobraría lo que siempre pagaba. Yasmín pensó rápido y decidió seguir una estrategia que se le vino a la cabeza de improviso: como iba sobre una avenida rápida, le dijo al taxista que debían pegarse a la derecha pues darían vuelta en la esquina donde había un semáforo. En esa esquina, como ocurre normalmente, había gente esperando para cruzar; Yasmín aprovechó que el taxista bajó la velocidad y sacó una mano por la ventanilla derecha, saludando alegremente a un joven que estaba parado. Todo pasó rápido, pues ella abrió la portezuela mientras decía el primer nombre masculino que se le vino a la cabeza y bajó apresuradamente del taxi. El chavo algo imaginó al ver la cara de la chica y le respondió cordialmente, dándole la mano. Ella le dio al taxista unas monedas y bajó temblorosa pero feliz. ¡Buena estratagema, no crees? En México aún no existe en operación un sistema de seguridad para taxis como el que se ha dispuesto en países europeos, y que consiste en un circuito cerrado de videograbación, aunque lo han instalado parcialmente en transportes turísticos de la ribera maya, en el sureste del país. Quiere decir que pasajeras y pasajeros estamos desprotegidos ante posibles agresiones. Hoy circulan 16 mil 500 taxis autorizados. Entre 2002 y 2003 los operativos contra taxis pirata han sacado de circulación casi 5 mil. Es en estos últimos donde se cree que se realizan las violaciones. Pero el delegado de la agrupación Pegaso del Centro Médico (de taxistas), Edgar Camacho Martínez, sugiere que esto es una gran ingenuidad: "un malhechor no usa un taxi pirata porque se expone a los operativos de revisión, así es que empieza por robar uno legal".
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