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Gabriela Noriega
Seguramente has escuchado la frase: “cinco al día para una mejor salud”… ¿Cinco qué? Bueno, pues frutas y verduras frescas. Resulta que estos alimentos contienen todo tipo de sustancias benéficas: vitaminas, minerales, fibra y fitoquímicos importantes (carotenos y flavonoides) que actúan a todos los niveles en tu organismo para propiciar una salud inmejorable, e inclusive para apoyarte en el tratamiento de ciertos padecimientos. Si eres la típica mujer que se enfrenta al dilema de ser mamá-ama-de-casa-trabajadora, seguramente no consumes todo lo que tu organismo necesita. Las estadísticas indican que sólo uno de cada cinco individuos comemos cinco o más porciones de frutas o verduras frescas todos los días. Ya sé que estás consciente de esa falla… y también sé que estás demasiado ocupada. Por eso me animo a darte los siguientes consejos y recomendaciones. ¡Bebe diariamente tus cinco! Agregar uno o dos vasos de jugo de frutas y verduras a tu diaria alimentación es la forma más fácil, rápida y sencilla de aumentar tu consumo de nutrimentos importantísimos, que de otra forma requerirías consumir en forma de tabletas y suplementos. Y digo uno o dos porque así como los jugos son megaconcentrados de vitaminas, minerales y fitoquímicos, también lo pueden ser en hidratos de carbono (azúcares) provenientes de las frutas que utilices. Por eso, si estás con algunos kilitos de más, procura que de esos “cinco al día”, al menos tres sean verduras al preparar tus jugos. ¿Cuál es la ventaja adicional? Que todos los nutrimentos contenidos llegarán no sólo completitos (pues no estará presente la fibra de esas frutas y verduras que en ocasiones “atrapa” muchos minerales llevándolos consigo en las heces), sino intactos (pues no habrá procesos de cocción, tampoco permanecerán expuestos durante horas a la luz o al oxígeno del medio ambiente, que oxidan sus vitaminas). Aquí es necesario aclarar algo. Por favor, no malinterpretes el tema de la fibra. Todas sabemos la importantísima función de la fibra en la alimentación, pero en el caso de los jugos vale más la pena prescindir de esta última para obtener el mayor beneficio. En todo caso, lo ideal desde todos los puntos de vista es consumir parte de tus cinco raciones en forma de jugo, y la otra parte en forma de fruta entera y/o ensaladas. Aunque siempre queda la opción (dependiendo de las necesidades de cada persona) de consumir los jugos sin colar o a medio colar, para que lleven toda o al menos algo de fibra. * * * Si has decidido aprovechar los jugos al máximo, mi sugerencia es que consumas diariamente frijoles y otras leguminosas, y que todas tus raciones de cereal (trigo, arroz, pastas, cereales en caja para el desayuno, panes, etc.) sean en su versión integral. Un jugo con tres ramas grandes de apio, dos zanahorias grandes y una manzana (o una taza de fresas) se traduce en alrededor de 300 a 360 mililitros. ¡En un sólo vaso grande de jugo consumirás tus cinco raciones de fruta y verdura del día! ¿Qué frutas y verduras puedes emplear para preparar deliciosos jugos? Prácticamente todas, aunque ten en mente que la variedad es lo que hace que los jugos sean más sabrosos. Lo más divertido de prepararlos es que en realidad no necesitas de ninguna receta. Abre tu mente y crea tus propias combinaciones: usa perejil, piña, fresa, pera, manzana, betabel, alfalfa, papaya, zarzamora o frambuesa; apio, zanahoria, col, espinaca, pepino, nopal, y todo aquello que se cruce en tu camino. Incluir frutas en tus jugos los hará más dulces, pero ten en cuenta que un exceso de los azúcares puede llegar a provocar diarrea y malestar estomacal. Mejor procura mezclas iguales de frutas y verduras. Por regla general utiliza una verdura por cada fruta. Si tu jugo resulta muy amargo o muy “verde”, agrega jugo de zanahoria o de manzana. Algunas indicaciones y recomendaciones: • Usa un extractor de jugos, pues la licuadora no dará los mismos beneficios y cualidades a tus zumos. • Cuida que tu cocina y los utensilios que emplees estén perfectamente limpios. • Lávate muy bien las manos. • Lava muy bien todas las frutas (sobre todo las verduras) que vayas a emplear en la elaboración de tus jugos. • Procura preparar la ración justa que vas a consumir. Si finalmente hubo algún excedente, refrigéralo y consúmelo lo más pronto posible. • Siempre pela las frutas que tengan cáscara gruesa o velluda, como el kiwi, la piña, los cítricos (dejando toda la piel blanca que puedas), melones, mangos y, por supuesto, las tunas. • Los plátanos y el aguacate pueden no ser buenas opciones para preparar jugos pues no tienen suficiente líquido. Tu jugo quedaría demasiado espeso y tu extractor se convertirá en un desastre. Es mejor licuar estos ingredientes una vez que obtuviste el jugo de tus otras frutas y verduras, o bien puedes agregar un poco de agua para hacerlo más fluido. • El jugo de toronja, en particular, debe evitarse si tomas ciertos medicamentos para tratar la hipertensión, la angina de pecho y otros problemas cardiacos, o medicamentos que reducen el colesterol sanguíneo. La razón es que el jugo de toronja inhibe ciertas enzimas que favorecen el proceso de detoxificación en el hígado, aumentando así la cantidad de estos fármacos en la circulación, produciendo de alguna forma una sobredosis. • Si eres diabética o con problemas de hipoglucemia, ten mucho cuidado con los jugos de fruta puros (sin mezclar con verduras) y con el de zanahoria. En este caso es mejor tomar los jugos sin colar, beberlos en pequeñas cantidades o diluirlos con agua. De preferencia, acude con tu médico o con una nutrióloga. ¿Necesitas ideas o asesoría para calcular el tamaño de las porciones de frutas y verduras? Consúltame.
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