| Página 1 de 2 1 2 sig> |
|
 |
|
 |
|
Califica
¿Recomiendas este
artículo a otr@s lector@s?
1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí |
|
|
Gabriela Noriega
Sabido es que una alimentación adecuada en macro y micro nutrimentos aporta la base fundamental para una buena salud.
Debe entenderse por alimentación adecuada aquella que es sana, natural, variada, completa y equilibrada. Esto implica incluir en cada comida alimentos frescos, naturales, de preferencia no enlatados, envasados o embotellados, y consumir porciones equilibradas de todos los grupos alimenticios. Los macro nutrimentos son los ya tan conocidos y platicados carbohidratos (o hidratos de carbono), las grasas (muchas de ellas enemigas de un organismo sano) y las proteínas. En esta ocasión nos encargaremos de discutir un poco más acerca de los micro nutrimentos. 
Los micro nutrimentos son necesarios para un millar de funciones corporales, pues juegan papeles indispensables como coenzimas, componentes estructurales de diversos tejidos, pro-hormonas, componentes de los fluidos corporales, antioxidantes y muchos más. Incluyen básicamente a las vitaminas y a los minerales. Lamentablemente, nuestro estilo de vida y los hábitos de alimentación generalmente resultan en dietas desequilibradas; así, mucha gente ni siquiera alcanza a cubrir los niveles recomendados de nutrimentos. En especial es alarmante el déficit de ciertos minerales muy importantes (cromo, zinc, selenio, por ejemplo). Los alimentos cada vez son más pobres en estos elementos y en muchos otros minerales y vitaminas por los suelos faltos de estos micro componentes. Ello va de la mano con el sobreuso de las tierras de cultivo y el abuso de fertilizantes y pesticidas. A lo anterior hay que añadir la práctica de recolectar las cosechas antes de que el producto madure, a fin de entregarlo sazonado al mercado o lugar de venta; esto también deteriora su contenido, sobre todo de vitaminas. Y no olvidemos a los aditivos y conservadores tan ampliamente distribuidos en muchos alimentos. Todo esto contribuye a una mayor destrucción de micro nutrimentos. Imagínate, ¡dos terceras partes de nuestros alimentos son comercialmente procesados! Por ejemplo, el trigo, al ser transformado en harina, pierde más del 50% de sus vitaminas y casi el 90% de sus minerales. Aunque las industrias “reponen” esas pérdidas, el alimento como tal nunca será el mismo. En el plano orgánico, el estrés consume mucha de nuestra energía; la fatiga conlleva una gran pérdida de numerosas vitaminas (prácticamente todas las del complejo B) y minerales (calcio, potasio y magnesio), que es preciso recuperar o suplir para aliviar ese mismo cansancio, y muchas veces algunos dolores musculares asociados al estrés.
|