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Lic. Valeria Rubio Márquez
La fibra ha sido objeto de numerosos estudios que demuestran fehacientemente la multitud de beneficios que nos trae consumirla a diario. 
Se encuentra en la mayoría de los alimentos que provienen de los vegetales tales como frutas, verduras y granos enteros; ha estado presente en nuestras mesas desde siempre (tortillas, pan, frijoles, frutas y verduras)... Es hasta ahora cuando se le ha dado importancia a su consumo, pues ayuda a que el aparato digestivo trabaje adecuadamente, disminuyendo el estreñimiento, las hemorroides y los divertículos. También es útil para la prevención y el tratamiento de algunas enfermedades del corazón y la diabetes, toda vez que impide la absorción de azúcar y colesterol, haciendo que llegue menor cantidad de estos nutrimentos a la sangre. Lo maravilloso es que también ayuda a perder peso, pues al consumirla se disminuye el apetito y se mastican los alimentos más tiempo, por lo que hay sensación de saciedad más pronto. Asimismo, el consumo de fibra previene algunos tipos de cánceres, como el de colón y, en las mujeres, el de mama. Para potenciar al máximo los beneficios en tu salud: 1. Siempre antes del plato fuerte, empieza con una rica ensalada que contenga mínimo una taza de verdura cruda y que puede incluir una variedad de espinacas, lechuga, berros, apio, germinado de alfalfa, etc. 2. Utiliza verduras siempre para tus guisados. Incluye nopales, flor de calabaza, brócoli, coliflor, huitlacoche, chayotes, calabazas, acelgas, quintoniles, alcachofas... Procura que sean el plato principal. Que el pollo, la carne o el pescado las acompañen, en lugar de servir verduras sólo como guarnición.
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