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Alejandra Rullán
Sí, querida lectora que frecuentas esta sección en busca de información y consejos prácticos para mantenerte sana y en forma: hoy te hablaremos de cómo la ciencia está emparentada con la belleza. Con frecuencia, inventos para mejorar algún padecimiento han resultado excelentes auxiliares para la belleza femenina. Va un botón de muestra. 
No es raro que la búsqueda de cura para enfermedades graves haya conducido a novedosos usos de una misma sustancia. Ese es el caso de uno de los productos más utilizados por las mujeres estadunidenses, y que se ha convertido en excelente herramienta para evitar que las mujeres que quieren deshacerse de latosas arrugas lleguen al quirófano. Hace aproximadamente 13 años Jean Carrouthers, oftalmóloga canadiense, aplicó en su consultorio una sustancia a cierto paciente que presentaba una condición común llamada blefaroespasmo (contracción involuntaria del párpado). A los pocos días esa persona regresó feliz, pues no sólo había eliminado el problema en el párpado: las arrugas que tenía en esa zona habían desaparecido totalmente. A raíz de este hecho, la doctora Carrouthers iniciaría investigaciones al lado de su esposo Alister, médico dermatólogo, sobre las aplicaciones cosméticas de la sustancia botulínica tipo A (botox). Apenas vislumbraban que ese pequeño incidente sería la punta de lanza de una de las técnicas en cosmética más revolucionarias de los últimos años. Animados con los resultados presentados por la pareja Carrouthers, los especialistas se percataron de que botox podía ser utilizado en prácticamente todas aquellas arrugas y líneas de expresión del rostro que tuvieran como base un músculo contraído que plegara la piel. Botox es una sustancia extraída de la bacteria clostridium botulinum. Tiene más de 20 años de aplicarse en medicina; en principio sólo la utilizaron neurólogos y oftalmólogos, por sus capacidades de relajante muscular. Luego entró al área cosmética, levantando un benéfico revuelo entre quienes no se sienten automáticamente candidatas al quirófano por pretender quitarse unas cuantas arrugas. Por tratarse de un método simple y seguro que no requiere de intervención quirúrgica, uso de sedantes o anestesia local, botox se administra en cinco minutos y en el consultorio. ¿En qué áreas? Bueno, en pequeños sitios donde las arrugas han aparecido. Relaja los músculos faciales para que éstos no se contraigan; así la piel de las partes tratadas permanece lisa.
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